Tolerancia a la frustración: el error que nos acerca a la meta

A lo largo de nuestra vida, son muchas las ocasiones en las que podemos cometer un error, del tipo que sea.

No siempre nos torturamos por ellos, esto depende de la gravedad del error y de lo perfeccionistas y autoexigentes que seamos.

A más perfeccionista menos margen de error, con lo que de forma gradual generamos una baja tolerancia a la frustración. Qué es esto, pues ni más ni menos que la sensibilidad excesiva hacia aquello que nos resulta desagradable; contratiempos, molestias o demoras en la satisfacción de nuestros deseos…Esto es, cuando la impaciencia se adueña de nosotros y ante el primer error, la primera piedra en nuestro camino, nos asustamos y tiramos la toalla.

Tolerancia a la frustración

En ocasiones, la baja tolerancia a la frustración, genera efectos devastadores, porque nos desmotivamos y dejamos de luchar por conseguir nuestras metas. Nos empieza a dar miedo el error, y este miedo se adueña de nuestros pensamientos evitando incluso el que lo intentemos. Esto es lo peor: no intentarlo, porque si no lo intentamos nunca sabremos hasta dónde podríamos haber llegado. Sigue leyendo